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Estímulo PsicologíaRafael Gil · M-36161
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Por qué nos decimos que vamos a fracasar (y cómo parar de hacerlo)

Anticipar el fracaso es una estrategia de evitación. Descubre por qué lo hacemos y cómo cambiarlo con psicología basada en evidencia.

RG

Rafael Gil

Persona mirando hacia arriba con expresión pensativa — psicología del fracaso

Una conducta que veo con frecuencia en terapia (y en reality shows como Drag Race 💅🏻) es verbalizar que vamos a fracasar antes de intentar algo. Frases como “seguro que lo hago fatal” o “para qué intentarlo si ya sé cómo va a acabar” son más comunes de lo que parece.

Esto genera malestar y agotamiento. Pero si lo hacemos es porque obtenemos algún beneficio a corto plazo. Y eso es exactamente lo que hace que la conducta se mantenga.

¿Por qué anticipamos el fracaso? Las 4 funciones

1. Blindaje ante la crítica ajena

Avisar de que vamos a fracasar previene que los demás nos juzguen con dureza. ¿Cómo le van a echar en cara algo a alguien que ya se está machacando? Es una especie de escudo emocional fabricado por nosotros mismos. El problema es que ese escudo acaba pesando más que el martillo de Thor.

✨ No le debes éxito a nadie, así que no les avises de que no lo va a haber.

2. Bajar nuestras expectativas

Si decimos que vamos a fracasar, bajamos el listón hasta el suelo. Esto nos previene de pasarlo muy mal si realmente fracasamos (la caída es menor) y nos da una alegría extra si las cosas salen bien. Una estrategia de gestión de expectativas que, a largo plazo, nos limita muchísimo.

3. Automotivación a través del miedo

Machacarse puede servir como una forma de ponerse las pilas: “si me digo que voy a suspender, me daré caña para estudiar”. Aunque sea eficaz puntualmente, es una estrategia dañina. Hay mejores formas de motivarse que el látigo interno.

4. Obtener apoyo y cariño

Cuando expresamos que estamos mal, la gente de nuestro entorno tiende a protegernos y decirnos que somos buenos en lo que hacemos. Eso reconforta. Pero si lo usamos sistemáticamente para obtener afecto, estamos usando la autocrítica como herramienta social. Todos necesitamos cariño; la diferencia es aprenderlo a pedir directamente.

Consecuencias negativas a largo plazo

El problema con la anticipación del fracaso es que, a pesar de sus beneficios inmediatos, tiene un precio alto:

Reduce la autoestima: Cuando asociamos nuestro autoconcepto al lenguaje autocrítico, con el tiempo nos sentimos lo que nos decimos. Si te dices constantemente que eres inútil, acabas sintiéndote inútil. Es como ponerte en bucle tu canción favorita, pero una versión deprimente.

Afecta cómo te ven los demás: Los mensajes que repetimos dejan huella, también en quienes nos rodean. Decir constantemente que eres incompetente hace que los demás comiencen a percibirte como tal.

Deteriora las relaciones: Las conversaciones que giran en torno al malestar continuo agotan los vínculos. Con el tiempo, se hace difícil mantener relaciones sanas desde ese lugar.

Bloquea el afrontamiento real: Mientras nos decimos que lo vamos a hacer mal, no estamos planificando, organizando, analizando el problema o buscando soluciones concretas.

¡Shasay away, anticipación del fracaso!

En conclusión: cambia de estrategia como cambiarías un outfit que no te sienta bien.

La anticipación del fracaso aparece paradójicamente por miedo al fracaso. Es una forma de evitarlo o evitar sus consecuencias. Fallar forma parte de la vida y hay que saber abrazarlo como cualquier otro evento.

Pierde el miedo a abanderarte de que lo puedes hacer bien. Y si en algún momento fracasas, acéptalo. Cuando pierdas el miedo a fracasar, notarás que ya no necesitas anticiparlo constantemente, y podrás disfrutar más plenamente de los retos que te propongas.


¿Reconoces este patrón en ti? Si la autocrítica está afectando tu bienestar, podemos trabajarlo en terapia. Pide tu primera consulta informativa gratuita.

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