¿Qué es la asertividad y por qué importa para tu salud mental?
La asertividad es expresar lo que sientes respetando a los demás. Descubre los 4 estilos de comunicación y mejora el tuyo con técnicas basadas en evidencia.
Rafael Gil

La asertividad es la habilidad para expresar sentimientos, opiniones, necesidades, pensamientos y creencias de manera eficaz, respetando el punto de vista del otro.
Las emociones son una reacción natural al contexto. Si no sabemos decir que no a cosas que no nos apetecen, acabamos metiéndonos en situaciones dañinas sin saber muy bien cómo hemos llegado ahí. La asertividad no es ser borde — es ser honesto contigo mismo y con los demás.
Numerosas investigaciones han demostrado que la comunicación asertiva se relaciona con:
- Aumento de la autoestima
- Reducción del riesgo de depresión
- Mejora de las relaciones interpersonales
- Mayor control sobre tu propia vida
- Aumento de la empatía hacia los demás
Cómo se mide la eficacia de la comunicación
La eficacia del estilo comunicativo se mide según dos factores: el cumplimiento de los objetivos de la comunicación y la conservación de las relaciones interpersonales.
Esto da lugar a cuatro estilos de comunicación.
Los 4 estilos de comunicación
Estilo Asertivo ✅
Abierto a las opiniones ajenas, considerando que tienen la misma entidad que las propias. Parte del respeto a uno mismo y a los demás, aceptando que la postura del otro no tiene por qué coincidir con la nuestra. Expresa lo que quiere de forma directa, abierta y sin conflicto innecesario.
Estilo Pasivo
Propio de personas que evitan mostrar sentimientos o pensamientos por temor a ser rechazados, incomprendidos, o a ofender a otros. Infravaloran sus propias opiniones y necesidades y dan un valor superior a las de los demás, aceptando todo lo que viene de fuera aunque les perjudique.
Estilo Agresivo
Se caracteriza por la sobrevaloración de las opiniones y sentimientos propios, obviando o despreciando los de los demás. Expresa necesidades y derechos de una manera que no respeta los derechos ajenos. Las personas con este estilo a menudo buscan controlar o menospreciar a otros.
Estilo Pasivo-Agresivo
La persona aparenta ser callada y sumisa en su comportamiento externo, pero con grandes dosis de resentimiento interno. Frecuentemente usa la manipulación y el chantaje afectivo para conseguir lo que quiere. Un ejemplo claro: el silencio de castigo, que consiste en no hablar a alguien para que se sienta culpable, sin dar motivos.
¿Se puede aprender a ser asertivo?
Sí, y mucho. La asertividad es una habilidad, no un rasgo de personalidad fijo. Se puede entrenar en terapia a través de técnicas específicas como el roleplay, el entrenamiento en habilidades sociales y la reestructuración de creencias limitantes sobre el conflicto.
En la Parte 2 de esta serie encontrarás un ejercicio práctico para identificar a qué estilo pertenecen distintas situaciones cotidianas. Muy útil para empezar a reconocer tus patrones.
Referencias científicas:
- Mnookin, R. H., Peppet, S. R., & Tulumello, A. S. (1996). The tension between empathy and assertiveness. Negotiation Journal, 12(3), 217-230.
- Roca, E. (2014). Cómo mejorar tus habilidades sociales. ACDE.
- Sarkova et al. (2013). Associations between assertiveness, psychological well-being, and self-esteem. Journal of Applied Social Psychology, 43(1), 147-154.
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